lunes, 2 de marzo de 2015

POEMA DESDE LA TUMBA



La humanidad en todos los tiempos
“Virtudes a la hora de la muerte”
Mentes traicioneras, sin recuerdos
Miserias diluidas, lentamente…


La avaricia camuflada en donaciones
Promesas que se sueltan de la cuerda
Crecer en blasfemias y oraciones
Y el alma, aprisionada con la puerta.


Dolores que se suman a penares
Transitando la vida sin censura
Busca la mente un descanso
Adueñándose de sueños, sin mesura.


La carne que tibia que seduce
Termina magullada por la tierra
En silencio, larvas alteradas
Concluyen anónimas la tarea.

Una lápida, monumento y presencia
Tan blanca y rígida como mis huesos
Grita cual fue mi nombre
Más no da cuenta de mis hechos.


Ni la dulce profecía de una niña
Que abandona la esperanza tiernamente
Se consuela con un puro y blanco lirio
De tus manos anónimas y carentes. 


La soledad no existe entre los muertos
Somos paz en recuerdos y armonía…
Porque aquellos que destruyen a los sueños
Saben poco de la muerte y de la vida.






Rita Mercedes Chio
(Argentina) D. Reservados

   






domingo, 1 de marzo de 2015

ACEITE Y SANGRE - POESÍA


                                                                            

Aceite y sangre.


En tumbas de oro y lapislázuli
cadáveres de santos y santas exudan
aceite milagroso, fragancia de violeta.

Pero bajo los pesados túmulos de pisoteada arcilla
yacen cuerpos de vampiros pletóricos de sangre;
sus mortajas están ensangrentadas y sus labios, húmedos.


William Butler Yeats (1865-1939)

MIEDO?






GÓTICO





IMÁGENES DE TERROR, VÍDEO

 
                                                                       
                                                                          

FOTO MONTAJES DE LA AUTORA




LA DAMA DE NEGRO: CINE




CINE de Terror
Un grupo de ocho niños, evacuados de Londres durante la Segunda Guerra Mundial y liderados por la directora Jean Hogg y la joven maestra Eve Parkins, llegan a Crythin Gifford, un pueblo rural abandonado. 

                          

Su destino es la casa Eel Marsh, ahora en ruinas, situada en una isla separada de tierra firme por Nine Lives Causeway, un camino empantanado. Mientras buscan refugio lejos del terror de la guerra, de inmediato la presencia de estos nuevos habitantes despierta una fuerza malévola que durante décadas ha mantenido embrujado a este imponente y aislado edificio. De las tinieblas y mientras los chicos juegan, aflora el espíritu vengador, La Dama de Negro.


LA DAMA DE NEGRO - LEYENDA



Una noche, el padre Agustín Aparicio iba a una reunión con amigos para jugar a las cartas. Caminaba por una calle muy poco iluminada. En un momento dado el cura oyó los pasos de alguien que lo seguía. Oyó una voz que lo llamaba, y vio a dos muchachos que le dijeron que una mujer en agonía deseaba confesarse. El padre subió a la carreta de los jóvenes y que se dirigió a la casa de la moribunda. Tocaron a la puerta, una señora con una vela en la mano y vestida con ropa vieja, les abrió la puerta y condujo al sacerdote, en medio de un insoportable hedor, a un aposento donde se encontraba la mujer acostada en la cama, vestida con un traje de terciopelo negro bordado y tocada con una hermosa diadema de brillantes. Era una mujer bella, rubia, muy blanca, y convulsionada por los sollozos. La mujer empezó su confesión salpicada con el llanto de sus ojos y de los del cura, tan terrible era. Al término, la mujer recibió la absolución, el padre se despidió, le dio un beso en la frente y se dio cuenta de que ya estaba muerta. Quiso avisar a la señora que le había abierto la puerta, no la encontró y salió de la casa para buscar a los jóvenes que le habían llevado en su carreta; pero tampoco los encontró. Quiso regresar a la casa, pero la puerta se cerró y ya no pudo abrirla. Un terrible y espeluznante grito salió de la casa. El sacerdote, empavorecido, se dirigió al lugar de la reunión caminando muy aprisa por el miedo.

Cuando llegó con sus amigos, se dio cuenta que le faltaba el rosario y un pañuelo blanco. Puso al tanto a sus amigos quienes le dijeron que no se preocupara que después irían unos mozos a buscar sus cosas. Tranquilizado, el padre Aparicio se dispuso a saborear unas ricas botanas. Los mozos se encaminaron a la casa para buscar el rosario y el pañuelo. Llegaron a la casa, tocaron a la puerta y nadie les abrió; regresaron a la tertulia para corroborar la dirección. El padre la confirmó y decidieron ir todos al día siguiente a buscar las cosas del clérigo.

Al otro día, llegaron a la casa de marras, tocaron insistentemente pero nadie les abrió. Un vecino, muy viejecito, al verlos tocar a la casa les dijo: -Señores, padre, en esa casa no vive nadie desde hace muchos años, está clausurada. Tiempo ha, mi esposa, intrigada y curiosa, se asomó por una ventana y vio la casa en llamas y a una mujer vestida de negro correr despavorida por el techo de un lado a otro y escuchó unos horrendos alaridos. Del susto mi mujer se murió. El padre Aparicio decidió traer a un herrero que presto abrió la puerta. Todos se introdujeron en la casa, nadie había en el cuarto donde estuviera el sacerdote. Vieron por el suelo el rosario y el pañuelo. Debajo de la cama asomábase un trozo de terciopelo negro. Los mozos escavaron en ese sitio y encontraron el cadáver amarillento de una mujer; en su cabeza lucía una diadema de brillantes y estaba vestida con un traje negro de terciopelo, sus cabellos eran rubios.Todos quedaron estupefactos. De repente, se escucharon rezos, voltearon a ver al padre y le vieron echando espuma por la boca, golpeándose contra las paredes, y riendo con una risa escalofriante: El padre Aparicio se había vuelto completamente loco.

Sonia Iglesias y Cabrera