viernes, 30 de enero de 2015
sábado, 17 de enero de 2015
LA CABAÑA DE LA ABUELA - LEYENDA?
Esta es una historia real, en la cual lamentablemente el último de los “testigos” terminó en un manicomio y nadie le creyó lo de los sueños e imágenes.
Una pareja como cualquier otra que vivía en la ciudad, sin hijos ni perros, solo ellos dos, tenían a su disposición la cabaña de la abuela del hombre de la casa, pero casi nadie iba a tal cabaña porque estaba muy alejada de todo, internada en el bosque y por esos lares rondaban algunos grupos de jóvenes con hábitos peligrosos.
Pero nuestra pareja, valiente y con ganas de probar algo nuevo (y barato), se prepararon y lanzaron a la aventura de pasar un fin de semana en la cabaña.
Llegaron casi en la noche, así que a las 2 horas ya dormían. En la cabaña los cuadros de la abuela, un poco rotos por vándalos, estaban por todos lados…
Lástima que de lo feos no se los han robado
Dijo la esposa y echaron a reír mientras se entregaban a la lujuria.
No perdieron un segundo, horas enteras haciendo el amor los dejaron agotados y a la hora de dormir cayeron como lirones.
Pero en cuanto el hombre empezó a dormir tuvo pesadillas horribles; soñaba que a su lado, el colchón se abría y salían mujeres muertas queriendo comerlo y lo atrapaban. En ese momento despertó y llamó a su esposa, contándole el sueño.
Aún agotados, decidieron revisar. Por los lados no había manera de acceder a la parte interna del colchón y la sabana o sabanas por lo se tocaba, parecían estar cubriendo al colchón por todos lados. El miedo hizo al hombre desesperarse, se subió a la cama y echó a su mujer a un lado. Con su navaja apuñaló el colchón una y otra y otra vez en el lugar desde donde salían las muertas en el sueño.
En cuanto el esposo rasgó el colchón a lo largo, cuatro manos salieron tratando de alcanzarlo, su esposa gritó y el apuñaló. Apuñaló a las muertas y su esposa gritaba y gritaba. En un momento sintió a su esposa callar y asustado, volteó a mirarla y…
¡NO ESTABA!
En ese momento el hombre despertó y estaba sentado, con la navaja ensangrentada en su mano y su mujer agonizando de más de 50 puñaladas. Lloró, gritó y pensó como contar que mató a su mujer por una pesadilla. De ese modo, decidió hacer algo terrible: Abrió el colchón para meter a su mujer dentro, ya que esa cabaña pasaba años sin ser visitada y, en cuanto logró hacer una franja ancha, notó huesos, esqueletos completos.
La cabaña había cobrado muchas víctimas y él hombre, asustado, la metió dentro del colchón, lo cerró y se fue, pensando en los hombres que, antes de él, habían sido víctimas de esa maldición en LA CABAÑA DE LA ABUELA.
JAPÓN: EL BOSQUE DE LOS SUICIDIOS - HISTORIA Y VÍDEO
Existe un bosque en Japón llamado Aokigahara, también conocido como ‘Mar de árboles’, al pie del Monte Fuji, al sur-este de la isla, de donde sacan hasta 100 cuerpos cada año. Se trata de cadáveres de suicidas. Es un bosque con una vegetación muy espesa, lo que hace que sea fácil desaparecerse en él. Quizá sea un mito urbano. Se dice que los yacimientos de hierro magnético que hay en ese lugar hacen que las brújulas y los GPS dejen de funcionar, lo que explicaría el porqué se pierde tanta gente. Los únicos equipos que funcionan allí son los de la armada japonesa.
Se dice que el bosque está poblado por varios demonios de la mitología japonesa, y se cree que es esta la razón por la que en un principio tanta gente comenzó a ir allí a acabar con su vida. Los primeros cuerpos fueron descubiertos en la década de los 50, y desde entonces, las autoridades de la zona han hecho varias campañas en contra del suicidio, tratando de evitar la alta tasa de mortalidad. La Asociación Preventiva de Suicidios ha colgado carteles en los árboles del lugar con mensajes como: “Tu vida es un preciado regalo de tus padres. Por favor, piensa en tus padres, tus hermanos y tus hijos. No te guardes esto para ti mismo. Habla sobre tus problemas”.
Se han visto casos de personas que llegan al bosque con intenciones de suicidarse, pero al internarse en él dejan migas de pan siguiendo su camino, cintas o cualquier cosa que les permita volver a salir. Esto indica que muchas veces no están tan seguros de lo que quieren hacer. Esto les da la opción de arrepentirse. Por otro lado, si se encuentra una de estas cintas y se sigue hasta donde termina, en la mayoría de los casos, en el final del camino se hará un hallazgo macabro.
LA HISTORIA REAL DE EDWARD MORDAKE (DOS CABEZAS)
La historia de Edward Mordake (o Mordrake según otras fuentes) es una de las más tristes y enigmáticas de la medicina moderna. Edward nació en algún lugar de Inglaterra en el siglo XIX y se cuenta que su familia era una de las más ricas de la región. Su padre estaba especialmente ilusionado con su nacimiento ya que ansiaba tener un heredero varón que pudiera continuar con la tradición familiar, ya que anteriormente había tenido dos hijas. Pero la suerte no estuvo de parte de la familia Mordake ya que a pesar de que Edward era un niño, tal y como siempre habían soñado, había algo insólito y escalofriante en el recién nacido…
En su nuca podía apreciarse una segunda cara de menor tamaño y distintos rasgos a la original. Con el tiempo el rostro posterior empezó a revelar su diabólica naturaleza, ya que aunque era incapaz de hablar o comer, se podía observar como sonreía cada vez que Edward lloraba o sentía dolor. Además, seguía con los ojos a las personas que pasaban por detrás de Edward y movía los labios como si estuviera hablando, aunque no emitía ningún sonido… o al menos ninguno que pudiera escuchar otra persona que no fuera Edward.
Su insólita “maldición” llevó a Edward a recluirse en su habitación, no permitiendo que nadie pudiera verle, ni siquiera su familia. Sin embargo Edward se convirtió en una persona muy culta y refinada ya que era un ávido lector y un músico con un gran talento.
Pero lo más aterrador de su gemelo demoniaco era que según Edward, era mujer, le susurraba por la noche y no le permitía conciliar el sueño. Según Edwar su “gemela diabólica” nunca dormía y le susurraba en un lenguaje que parecía salido del mismo infierno. Edward aseguraba que estaba “cosido a un demonio” y solicitó a varios cirujanos que le separaran del terrible rostro femenino que le atormentaba, incluso aunque eso le costara su propia vida. Pero ningún médico consideró posible efectuar dicha “extracción” y Edward tuvo que resignarse a vivir con un demonio en su nuca.
Hasta que un día, su sufrimiento fue tan grande, que aprovechando el descuido de las personas que estaban a su cargo consiguió un veneno que le sirvió para acabar con su vida cuando tan sólo tenía veintitres años. Tras su muerte dejó una nota de suicidio en la que agradecía a sus padres y hermanas por el cariño que le habían dado y les pedía perdón por el daño y dolor que su muerte les pudiera causar. Así mismo les hizo una última petición:
Que le arrancasen a su cadáver la cara del demonio que le había atormentado en vida, para que no pudiera continuar con sus demoniacos susurros en la tumba, y que la destruyeran. También solicitó ser enterrado en tierra baldía, sin ninguna cruz o lápida que pudiera marcar el lugar en el que descansaría eternamente su cuerpo sin vida. Tal vez Edward tuviera miedo de que su “gemela diabólica” le pudiera encontrar de nuevo.
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