viernes, 9 de enero de 2015

SOÑAR CON TU PROPIA MUERTE

                                                         

Del mismo modo que los niños pasan sus horas jugando, e idealizando y preparando su mente para la llegada de la etapa adulta, imitando a los mayores, y componiendo historias reales con juguetes; los adultos sueñan(es decir, juegan en su patio de recreo) para preparar hechos futuros.

Con respecto a la muerte, más concretamente de uno mismo, el tipo decía que era un sueño bastante típico en personas de avanzada edad, ya que era una manera de prepararse para lo que próxima e inevitablemente iba a suceder.






Pues bien, últimamente sueño mucho con todo lo que rodea a la muerte de personas muy cercanas (asesinatos de amigos próximos, suicidios, accidentes fatales...). Hasta ahora no le había prestado la mayor importancia, pero lo de ahora es realmente preocupante, ya que sueño con mi propia muerte(no es cuestión de egoísmo, pero el escalofrío de levantarte sabiéndote muerto es mucho más acojonante).

No se trata de un sueño psicodélico, fantástico, poco fiel a la realidad. Absolutamente todo lo que lo compone es una recreación milimétrica de paisajes, conversaciones, personas, etc, que están presentes en mi vida. Y lo más puñetero del asunto es que en el transcurso del sueño no pasa nada que haga preveer el trágico destino, es decir, que te montas tu historia y cuando menos te lo esperas estás en las últimas y rezando a un Dios en el que jamás creíste.

Hay otra cosa que me llama la atención, y es que las dos veces que he soñado que moría en esta semana tenía en común que era por el mismo motivo: accidente de coche. En el primero, en pleno día, porque nos caímos por una ladera, intentando esquivar a unos trabajadores que arreglaban el asfalto. En esta, yo intentaba mientras veía que ibamos a morir inevitablemente, ponerme el cinturón, claro está, con nulos resultados.

En la de hoy, otra vez el mismo caso. Yo, junto con los mismos tripulantes del coche y sin cinturón (no sé porqué, pero era algo que pensaba constantemente), pero esta vez en plena noche. Pasábamos por una zona donde hay bastante oscuridad, ya que no hay alumbrado(lugar por la que solemos pasar los fines de semana). Todo iba bien, haciendo bromas, hasta que en un momento dado se nos apagan los faros delanteros. Ahora viene la situación tragicómica. El conductor es bastante miedoso, y uno de mis amigos, llamémosle X, un hijoputa en potencia. Pues bien, X, viendo la situación, no se le ocurre otra cosa que gritar desgarradamente algo así como "aaah, un fantasma/la chica de la curva", cosa que provoca un ataque de nervios del conductor. En ese momento, acelera el coche al máximo, a toda pastilla por un lugar donde no se veía absolutamente nada mientras grita y se ríe de una manera histérica.

En ese momento, pensé en ponerme el cinturón, pero pasé, y en lugar de intentar salvar mi vida, o de intentar hacer volver a sus cabales a mi amigo, lo que hice fue recogerme de piernas, ponerme en posición fetal, y esperar a morir estrellado.

Lo último que recuerdo fue levantarme con una sensación de terror de mi cama, encender la luz, y esperar encontrarme a alguien frente a mí, no me digáis porqué, pero tenía la mirada fija con la total seguridad de que alguien iba a estar allí. 

XD